Ingrese su Usuario

La impresión modelo siglo XXI

¿Hacia adónde va el mercado de la impresión hogareña y para pyme? Si bien podemos decir que los precios de los equipos láser han dejado de ser dispositivos prohibitivos, bajando significativamente sus precios, todavía las impresoras de chorro de tinta continúan siendo las señoras que dominan y nada indica que esta tendencia vaya a cambiar en los próximos tiempos.

Lo que sí cambia, o por lo menos en la Argentina y para algunas de las principales marcas del rubro, es esa modalidad de impresoras ridículamente económicas. El modelo de negocios de los fabricantes era el de subsidiar el costo del hardware para luego ganar con los insumos. Entonces se hablaba de costo total de impresión del usuario considerando el hardware más la tinta, en un determinado lapso. A lo mejor casi costaba lo mismo comprar una impresora nueva de bajo rango, que trae un juego de cartuchos, que los repuestos. Los tiempos cambiaron y esa forma de hacer negocios ha dejado paso en algunos a un modo más realista en los equipos, pero con el costo de los cartuchos en valores no imposibles.

En las últimas semanas en nuestro país hemos sido testigos del lanzamiento de nuevas líneas de impresoras de Epson y HP, de las que probamos un par
Epson, aunque sin abandonar las tradicionales máquinas de chorro de tinta con cartuchos, ha lanzado impresoras que utilizan un sistema de tinta continua. ¿En qué consiste?

Los equipos dejan de tener pequeños cartuchos para pasar a incluir tanques de más capacidad, recargables por los usuarios. De esta manera se abaratan costos por copia. Los dispositivos lanzados con esta tecnología son, entre otras, las multifunciones L210 ($ 1799) y la L355 ($ 1999, dispositivo, además, con conectividad Wi-Fi). La botellita para cada tanque, de unos 70 ml, cuesta unos 60 pesos.

¿Es díficil de usar el nuevo sistema de tanques, más allá de las ventajas para el bolsillo? Los cartuchos hace años que se usan y uno los puede cambiar con los ojos cerrados. Por eso nos interesaba probar la facilidad de carga. La impresora de Epson que probamos fue la L210. Alcanza una velocidad de impresión de 27 páginas por minuto (ppm) en negro y 15 ppm a color.

Su escáner tiene un área de digitalización de 21,6 x 29,7 cm. La resolución óptica es de 600 dpi.

Según datos brindados por los fabricantes, la botella de tinta negra permitiría una impresión de 4000 páginas. A un precio de 62,9 pesos el envase haría que cada copia costara 1,5 centavos. Ahora veamos el tema de la carga de la tinta.

Los depósitos se encuentran en uno de los lados. Al cuerpo principal lo conecta cuatro conductos flexibles, que es donde pasará la tinta. Todo está debidamente marcado. La recarga es sencilla. Sólo hay que destapar los envases y verter el contenido. Usa tintas negra, cian, magenta y amarilla.

Con el sello de HP

Los equipos presentados, de la línea Deskjet Ink Advantage, de HP, fueron el 2515 ($ 499), el 3515 ($ 599), el 4615 ($ 629) y el 5525 ($ 749), este último el modelo que testeamos. Esta multifunción, con conectividad inalámbrica, tiene una velocidad de impresión (borrador) en negro de hasta 23 ppm y 22 ppm, a color. La resolución óptica de escaneado es de 1200 dpi. Genera archivos JPG, TIF, BMP, PNG y PDF.

Tiene también cama plana, con una superficie máxima de escaneado de 216 x 297 mm. Carga cuatro cartuchos: negro, cian, magenta y amarillo; cada uno cuesta 63 pesos. Esto es así en el caso de cartuchos tradicionales, cuyo rendimiento para negro es de 250 páginas. Si optamos por los cartuchos XL, el rendimiento sube a 550 páginas, con un precio por unidad de envase de 140 pesos. El rendimiento en las tintas de colores es un poco mayor para cada caso. La configuración de la 5525 es muy sencilla, así como hacer funcionar todo lo relacionado con la conexión inalámbrica..
 

Fuente: Diario La Nación