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Impresión con estilo

Las impresoras son generalmente tirando a feas. Eran unas máquinas necesarias pero con poco o ningún glamour. Podían ser inteligentes, pero no atractivas. Se salvaba, como siempre, alguna, pero no podían presumir. Es cierto que Canon, con sus Pixma, logró una línea bastante bonita. También es verdad que HP sacó al mercado una Envy ligera y bastante guapa, pero no tan hermosa ni inteligente como esta Envy 120.

Cuando HP inauguró la línea Envy no se sabía muy bien si era porque reconocían su envidia por los equipos portátiles de cierta marca de la competencia que tiene una manzana mordida como logo o porque precisamente quería ser la envidia de los demás. De cualquier forma, al margen del esfuerzo estético ?más acertado en unas ocasiones que en otras? y de la buena factura técnica, los equipos Envy tienden a compartir otra característica: el precio. Para que os hagáis una idea, en un sector en el que te puedes comprar una impresora multifunción inalámbrica por 60 euros, la Envy 120 cuesta 249. Cierto que las hay más caras, pero pocas.

Además de presumir de belleza, también puede hacerlo de sencillez. Generalmente, la configuración de una impresora inalámbrica no te lleva cinco minutos (tampoco en este caso, ¿eh?). Desde que la saqué de la caja hasta que imprimí las primeras fotos desde el móvil apenas transcurrieron 15 minutos.

Guapa, sencilla de configurar y fácil de usar, pero ¿qué más hace para justificar los 249 euros? Como toda multifunción que se precie (huy, perdón que ahora la llaman todo en uno), es impresora, fotocopiadora y escáner. Y, como toda máquina inteligente del mercado, tiene la obligación de poder conectarse a una red WiFi para imprimir inalámbricamente (no sólo eso, sino que es WiFi Direct, es decir, crea su propia red para poder imprimir desde cualquier dispositivo móvil aunque no hay una WiFi).

Como impresora, admite formatos desde 10 x 15 centímetros hasta A4 con gramajes entre 75 y 300 gramos por metro e imprime a sangre (hasta 216 x 297 mm) con una resolución de hasta 1.200 puntos por pulgada en blanco y negro. La resolución llega a 4.800 x 1.200 puntos en las impresiones en color enviadas desde un ordenador; porque claro, se puede imprimir desde un móvil (tanto Android, como iOS o Windows), una tableta, un ordenador, una tarjeta de memoria o un pendrive. La velocidad máxima es de cuatro páginas por minuto en color y siete en blanco y negro. Una foto en color al máximo de calidad tarda algo más de un minuto.

En el modo de fotocopiadora, la resolución es de 600 puntos por pulgada y permite reducir o ampliar desde un 50 hasta un 400%. Cuando trabaja en el modo escáner nos va a preguntar qué queremos hacer con el documento o la foto resultante: enviarla por correo electrónico, a un ordenador o guardarla en una tarjeta de memoria o un USB. La profundidad del color es de 24 bits y la resolución es de 1.200 ppp.

A pesar de que se trata de una impresora con resolución fotográfica, usa sólo dos cartuchos de tinta, uno para el negro y el otro para los tres colores básicos: amarillo, cyan y magenta, lo que la deja en cierta desventaja con otras máquinas que emplean hasta nueve cartuchos y permiten colores algo más reales, por ejemplo, en la piel. Aunque la calidad es más que aceptable.

 

Fuente: Diario El Mundo