Ingrese su Usuario

El ciclo verde del Packaging

Son los encargados de que el producto que compramos llegue a nuestras manos en las mejores condiciones. Sin embargo, en la mayoría de los casos, una vez abiertos dejan de tener protagonismo. De papel, cartón, vidrio o plástico, los envases son eso: el elemento noble que transporta lo que vamos a consumir. Pero ¿qué hacen las empresas para reducir la contaminación y que estos recipientes sean lo más sustentables posible?
La respuesta es compleja y abarca desde la fabricación de los materiales que conformarán los envases, hasta su modo de producción, transporte, reciclaje o destrucción. Es que los envases sustentables tienen su propio ciclo de vida. El circuito se inicia por los materiales que se utilizarán, que pueden ser más o menos ‘verdes’. Firmas como Dow ofrecen resinas de polietileno, utilizadas en segmentos como alimentos, higiene y salud, entre otros, y sobre las que se innova para aminorar el impacto. En Dow, por ejemplo, evidencian un mayor uso de empaques flexibles, que permiten reducir el uso de materiales, el peso del envase y los costos, a la vez que se adaptan a los productos y suministran tecnología en barrera y protección. “Estamos invirtiendo en crear resinas de polietileno que permiten la disminución de los espesores de los envases flexibles, para así poder colaborar con el medio ambiente”, afirma Agustin Argibay, director de Ventas División Plásticos de Dow.
Es aquí donde surge la primera preocupación a la hora de pensar en envases sustentables: el material, es decir, que el plástico, cartón, vidrio o papel, sea lo más ‘renovable’ posible luego de su uso. “Redujimos el uso de cartón 35%, así la cantidad de plástico del packaging en un 33%”, dice Tarcisio Mülek, coordinador de Sustentabilidad y Responsabilidad Empresaria de Unilever.
Los envases que propone, por ejemplo, la empresa Tetra Pak, están compuestos por un laminado de cartón (75%), polietileno y aluminio. “Todo el cartón que utilizamos en la Argentina está certificado por el Forest Stewardship Council (FSC), asegurando el manejo responsable de los bosques, fuente de la materia prima, explica Flavia Broffoni, gerente de Sustentabilidad de la compañía. Siguiendo el ciclo, añade, “comenzamos a incorporar en las tapas, materiales plásticos renovables a base de polímeros vegetales provenientes de la caña de azúcar”.
Cecilia Bauzá, gerente de Relaciones Externas de P&G Argentina, afirma que la empresa está promoviendo también el uso masivo del plástico a base de caña de azúcar, en esta caso, en la industria del cuidado del cabello. “Lo hicimos al presentar, en los Estados Unidos en, 2011, el shampoo Pantene Fusión Naturaleza, en envases realizados con hasta 59% de plásticos reciclables basados en vegetales”, dice Bauzá, quien asegura que, a nivel global, P&G destina unos u$s 2.000 millones al año en políticas de Investigación y Desarrollo.
La firma de cosméticos Natura también se suma a la producción de envases con caña de azúcar. Lo hace con sus líneas de shampoos y acondicionadores. “Todos los embalajes de los acondicionadores y de los repuestos de Natura son hechos con Plástico Verde (Polietileno Verde). Además de ser 100% reciclable, tiene un origen renovable y emite menos carbono en relación a los plásticos convencionales”, explican desde la marca.

Mejores materiales
Desde hace varios años, la mayoría de las marcas que trabajan con envases de plástico, lo hacen con un tipo llamado Tetralfato de Polietileno (PET), declarado por Greenpeace como el menos perjudicial para el medio ambiente. Se caracterizan por ser, no solo un material ligero y resistente, sino por conservar el sabor y aroma de los alimentos manteniendo una barrera contra los gases y siendo reciclables 100%, con posibilidad de producir envases reutilizables. En las empresas grandes, el PET desplazó casi por completo a otros, como el PVC.
P&G, Coca-Cola, Ford, Heinz y Nike trabajan en la iniciativa global ‘PET Technology Collaborative’ lanzada, en 2012, para acelerar el desarrollo y uso masivo de plásticos PET 100% de origen vegetal. “Reducir, reutilizar, reciclar y renovar”. Esta es la síntesis de Coca-Cola, quien pone énfasis en la mejorar la tecnología no solo para reciclar sus envases, sino para que sean cada vez más livianos. Aquí, otra de las variables para que las botellas sean más amigables con el medio ambiente: el peso. “Reducimos 10.811 toneladas de PET en los últimos cinco años en la Región Sur de América latina, aligerando el peso de las botellas y utilizando menos materia prima”, explican desde Coca-Cola. Añaden que, a través de una mayor oferta de envases retornables, incentivan a la gente a “reutilizar los envases, reduciendo así el uso de resina virgen”. Por eso, en el país, los retornables ya son el 35% del total de envases en las góndolas.
También el vidrio es considerado un material 100% reciclable, pero reducir su peso no es tarea sencilla. Al menos para las bebidas gasificadas, ya que, debido a la presión interna, la seguridad se debate junto con la sustentabilidad. Este es el caso de Bodegas Chandon, donde, aún así, han logrado reducir el peso de sus botellas. “Priorizamos no exponer un potencial accidente; sin embargo, en los últimos cinco años se redujo el peso un 15%. Hace 10 años, la botella pesaba 870 gramos, luego, 820 y, hoy, podemos hablar de sólo 750 gramos”, cuenta Carlos Soliz, gerente de Calidad y Gestión Ambiental Chandon. En lo que a vinos se refiere, la otra faceta de la marca, al no tener presión, no presentan mayor riesgo. En este caso, en los últimos cinco años, han logrado reducir el peso hasta 23%.

Los concentrados
Los detergentes y jabones son otros productos que han ido modificándose en base a la sustentabilidad de sus recipientes, en lo que en la industria llaman “el auge de los concentrados”. Magistral, por ejemplo, fue el primero en lanzar los lavavajillas concentrados, entre ellos, Magistral Ultra, un detergente que rinde hasta cuatro veces más que los tradicionales. De esta forma, se economizó el uso de plástico para envases. El pasaje de productos diluidos a concentrados contribuye porque tienen menos material de empaque, menos agua y es más fácil de trasladar. En cuanto a los jabones, la tendencia global es pasar del polvo al líquido. “A nivel mundial, nuestros detergentes líquidos concentrados para el lavado de la ropa reducen el CO2 de 4.700 millones de lavados a la mitad desde 2008”, apunta Tarcisio Mülek, de Unilever. En la Argentina, en el caso de los detergentes concentrados (Vivere, Comfort y Skip), versus líquidos diluidos, se logró reducir la cantidad de agua un 70% en su manufactura.
Mulek grafica: “En el país, gracias al cambio de formulación en polvos (Ala, Skip y Drive), se logró reducir la emisión de CO2 un 30%, es decir, 85 toneladas en un año, equivale a quitar de circulación 23.000 autos o a las emisiones de 115 mil lámparas de 100W encendidas durante un año”.
Un envase más pequeño o que contenga compuestos concentrados, infiere en el menor en el uso de transporte. “Los líquidos concentrados, reducen 35% el cartón utilizado en cajas para transportar los productos, a la vez que reducen 45% el uso de transportes”, detallan en Unilever. En su fabricación, también consumen menos energía y reducen espacios en góndolas y alacenas hogareñas.

Reciclado
¿Una vez que el producto ha sido consumido termina el ciclo de vida del envase? Hoy, las empresas contestan un “no” rotundo a esa pregunta y buscan soluciones para reducir el impacto de sus envases desechados. “Nuestros envases son 100% reciclables. Trabajamos en el desarrollo de recicladores y soluciones de recolección diferenciada para evitar que los envases de post consumo vayan a disposición final y se transformen en cambio en nuevas cajas de cartón, tejas, placas y otros insumos realizados a partir de su reciclado”, destacan desde Tetra Pak.
Dow, junto con EcoPlas, desa-rrollaron un sello registrado para la identificación de envases mono-producto 100% reciclables. El sello permite al consumidor seleccionar aquellos envases que son reciclables. “Ofrecemos una solución flexible llamada ‘Stand Up Pouch 100% PE’. Se trata del primer Stand Up Pouch (bolsa plástica parable) 100% de polietileno. Este pouch es fácilmente reciclado en su totalidad, sin la necesidad de separación de capas, por tratarse de un monomaterial. Puede ser utilizado en alimentos, productos de higiene personal y limpieza, lubricantes y hasta pinturas”, dicen en Dow. La firma, en 2010, comenzó con el proceso de medición de la huella de carbono en el área de logística, obteniendo como resultado la reducción del tamaño de pallets para todos los negocios, logrando un ahorro de 10.000 árboles por año y usando material de embalaje a partir del reciclado de residuos domésticos, con la idea de ir reemplazando tablas de madera de los pallets por tablas plásticas obtenidas a partir de material reciclado. “Cada tabla reemplazada sería el equivalente a 600 árboles conservados”, dicen en Dow.
Desde Coca-Cola aseguran que “todos nuestros envases son reciclables en un 100%”. Esto permite reducir el uso de resina virgen y ahorrar energía. Pero, además de convertirse en nuevas botellas, el material plástico reciclado puede transformarse en otros objetos, como bancos para plazas o juegos para niños. En 2012, Coca-Coca presentó la primera botella compuesta hasta con un 20% de envases post-consumo reciclados. Es decir, se utiliza resina PET reciclada para la fabricación de nuevas botellas PET. “El material reciclado se origina en la primera planta argentina de reciclado de envases PET, Cabelma, que cuenta con la más alta tecnología a nivel mundial y tiene una capacidad para procesar más de 70 toneladas de botellas diarias”, cuentan desde la marca.
Desde Unilever, aseguran que su compromiso a nivel global apunta a que para 2015, el 75% del papel y cartón utilizado en sus empaques provenga de bosques certificados en manejo responsable o de materiales reciclados. “Este objetivo se extiende al 100% para el 2020”, finaliza Mullek.
En P&G también hacen proyecciones y establecen como metas que el 100% de los empaques de papel sea fabricado con papel reciclado o virgen certificado, y reemplazar antes de 2020 el 25% de materiales derivados del petróleo por materiales renovables para sus envases. 

 

Fuente: El Cronista