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Plan "cerrojo", nueva etapa: así dará pelea el Gobierno al ingreso de productos importados

La salida de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior marcó un punto de inflexión en la era K.

Su partida se inscribe en esta nueva etapa con renovadas caras en el Gabinete y el giro "market friendly" que le busca imprimir el ministro de Economía, Axel Kicillof, a su gestión.

Para los analistas, la salida de Moreno implica el fin de una etapa, dado que ya palpitan ciertos aires de cambio en la relación con el empresariado y con el manejo de la economía.

Y donde más se sentirá, según el creciente consenso entre los hombres de negocios, será en el comercio exterior, donde el polémico funcionario se había ufanado de aplicar "mano de hierro" a las importaciones.

"La regla es que no hay regla", se quejaban tiempo atrás desde la Cámara de Importadores, reflejando la total falta de certidumbre que padecían los empresarios del rubro, sometidos a un esquema que fue tildado por la entidad como "arbitrario" y "discrecional".

La partida de Moreno no es un dato menor: de su "ok" dependían más de 6.000 empresas para poder operar en el país. Y si bien parte de las importaciones habían quedado fuera de su paraguas -como las de energía, autos o electrónica- todavía tenía "voz y voto" para definir la suerte del 40% de las compras al mundo realizadas por compañías argentinas.

Para ello, edificó un complejo andamiaje de restricciones, a base de normativas no escritas y transmitidas oralmente, las cuales, sin embargo, perdieron toda su efectividad en este 2013, año en el que el superávit comercial, la última gran fuente de dólares, cerrará con el peor resultado en una década.

¿Nuevo rumbo?

Frente a este nuevo contexto, los analistas esperan, en primer lugar, un cambio de "estilo".

Y recién en un segundo plano -y según cómo resulte el escenario- un manejo aduanero que intentará priorizar el ingreso de insumos y bienes de capital, tal como anticipó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

"Lo que se está debatiendo en el seno del Gobierno es cómo ir hacia un sistema de control de importaciones más sistematizado y menos discrecional, porque el mecanismo de monitorear empresa por empresa sólo lo podía llevar adelante un funcionario como Moreno", destacó Mauricio Claverí, economista de Abeceb.

"Medidas como el plan de compensación de importaciones con exportaciones, la firma de compromisos por parte de empresas sin el respaldo de ninguna normativa o las presiones desde la Secretaría de Comercio para frenar importaciones no deberían tener tanto peso en esta nueva etapa", completó el experto.

El gerente de la Cámara de Importadores, Miguel Ponce, se mostró confiado en que en esta nueva era "post Moreno" haya un "manejo más profesional" del comercio exterior y que quede atrás la "discrecionalidad que imperó durante la etapa del ahora ex funcionario".

¿Cómo se plasmará este cambio de estilo? Según confiaron desde diversas cámaras empresarias a este medio, el equipo de Kicillof está analizando de lleno el sistema de autorizaciones de importaciones, que hoy está únicamente controlado a través de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación.

Se trata de un sistema que se tornó sumamente discrecional dado que la luz verde a una operación de compra en el exterior, hasta la partida de Moreno, se manejó "caso por caso", es decir, empresa por empresa.

Esto tornó engorrosa la manipulación de datos y estadísticas, llegándose a acumular cerca de 10.000 solicitudes en Comercio Interior, muchas de los cuales terminaron "cajoneadas" por la lentitud en la gestión de datos.

Desde una cámara del rubro electrónico, su presidente confió a este medio que "las Declaraciones Juradas chocan con este nuevo giro pro mercado que viene intentando mostrar el Gobierno, porque es un mecanismo que ha sido observado por la Organización Mundial del Comercio como una práctica desleal".

Por eso es que se evalúa el regreso de las "viejas" licencias no automáticas (LNA), es decir, un mecanismo por el que se administra con menos burocracia la entrada de mercaderáia al país.

Este sistema había sido dado de baja por Moreno, de modo tal que reflortarlo supondría una mayor previsibilidad para las firmas importadoras.

La ventaja de las LNA es que éstas permitirían automatizar el ingreso de bienes clave y críticos para la industria, como pueden ser insumos, partes y piezas destinadas a completar procesos productivos.

"En vez de cada compañía tenga que penar por los pasillos de la Secretaría porque no puede ingresar determinados tipos de tornillos o químicos, con las licencias el Gobierno podrá determinar un listado de artículos e insumos fundamentales que quedarían afuera de las restricciones, logrando así mayor fluidez y menor impacto en la industria", se entusiasmó el directivo de la cámara electrónica.

Por otra parte, no es un dato menor el posible desmantelamiento del régimen de Declaraciones Juradas, dado que implicaría otro golpe para el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, dado que este funcionario fue quien, junto con Moreno, edificó su compleja arquitectura.

Paralelamente, el plan de reflotar las licencias va en línea, justamente, con lo que anticipó Capitanich, quien aseguró que una de las metas de la nueva gestión era priorizar los dólares para insumos, componentes y bienes de capital y así evitar "bajones" en el "Made in Argentina".

"Lo que se está hablando por estas horas en el Gobierno es cómo tratar de evitar que las restricciones sigan afectando a la producción, al empleo y a las economías regionales. Para ello se evalúa ir hacia un mecanismo más aceitado que permita especialmente a las empresas contar, en tiempo y forma, con materia prima y bienes de capital", recalcó Claverí.

Este es un viejo reclamo de la Cámara de Importadores, que viene alertando que hay más de 5.000 pequeñas y medianas firmas afectadas, frente a unas 100 grandes que tienen "vía libre" para traer todo tipo de bienes del exterior.

Además, es una queja compartida por la Unión Industrial Argentina (UIA), que esta semana le acercó la "sugerencia" a Kicillof.

Otro de los rubros que no debería sufrir grandes sobresaltos es el polo electrónico de Tierra del Fuego, que ensambla notebooks, netbooks, tablets, LCD y cámaras digitales, entre otros productos.

De hecho, la decisión de elevar a un 35% el recargo por gastos en el exterior estuvo fundamentada, en parte, en tratar de evitar que más argentinos adquieran electrónica fronteras afuera y que ésta compita con aquella ensamblada localmente.

"El polo de electrónica de Tierra del Fuego tiene amparo político. Por una cuestión hasta ideológica, el Gobierno no iría en contra de su propio modelo de sustitución de importaciones, que no es tal, pero que así lo presenta. Y en caso de que haya restricciones, este sector no estará entre los más golpeados", acotó Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de Fundación ExportAr.

Desde la cámara que nuclea a los fabricantes de línea blanca, un sector estratégico bajo la óptica del "proyecto industrializador" kirchnerista, también se mostraron confiados en que habrá novedades positivas.

"Este año tuvimos varias líneas de producción frenadas por falta de partes o piezas que no se fabrican en la Argentina. Una locura. Cada empresa tenía que hacer su reclamo individual y se terminó haciendo muy engorroso", se quejó un alto directivo de un sector que engloba a empresas de heladeras, lavarropas, cocinas, estufas, calefones y termotanques.

"Ya nos anticiparon que están trabajando con este tema, que es importantísimo para ir planificando un poco el año próximo", recalcó el empresario.

Otro punto clave para avanzar en esta "depuración" del método que fuera aplicado por Moreno será la comunicación de manera formal a empresas y cámaras sectoriales de la noticia del "desmantelamiento" del plan "1 a 1" que ideó el ex funcionario, tal como fuera anticipado por iProfesional (ver nota: ¿Cómo se arregla?: plan "1 a 1" de Moreno caducó y Argentina perdió terreno en 45 países).

Este consistía en que cada empresa deba compensar importaciones con ventas al mundo por el mismo valor, el cual había quedado virtualmente desactivado dado el poco éxito de la medida, que sólo le permitió hacer un buen negocio financiero a los dueños de la mercadería, es decir, a los exportadores que cedían sus productos a los importadores.

Bajo la mira

Según Elizondo, las "malas noticias" correrán para los productos importados que compitan contra la industria nacional.

"Los bienes de consumo, especialmente los llamados suntuarios, se van a llevar la peor parte", recalcó el experto.

"Quien quiera comprar bienes de lujo pagará más", había asegurado Capitanich días atrás, emulando las palabras del propio Kicillof, quien a fines del año pasado ya había anticipado sus intenciones de que los dólares que entraran a la economía se prioricen para "levantar torres de petróleo".

El nuevo escenario supone un posible revés para los supermercados, que los dos últimos años habían llegado a un acuerdo con Moreno: si respetaban las pautas de aumentos de precios, entonces eran "premiados" con luz verde para importar no sólo alimentos, sino también productos electrónicos y de línea blanca.

"Estamos a la expectativa. Con Moreno era difícil negociar pero hay que reconocer que nos fue habilitando importaciones y esto nos permitió, en parte, mantener la rentabilidad, porque los artículos traídos de afuera siempre estuvieron al margen de los acuerdos de precios", se lamentó el gerente comercial de un supermercado con fuerte presencia en el interior.

La llegada de Augusto Acosta también es motivo de preocupación para los supermercadistas, dado que este economista afín a Kicillof pondrá especial foco en las cadenas de valor y la formación de precios.

Por otra parte, el sector que ya está pagando los "platos rojos" por la falta de dólares, es el automotriz, el cual está a un paso de sufrir un duro golpe con la aplicación del "impuestazo" a los vehículos de alta gama, segmento que aporta gran parte de la rentabilidad a las marcas.

Según la Asociación de Concesionarios (ACARA), en 2014, con la pauta inflacionaria esperada, cerca de 150 modelos y más de 500 versiones que se comercializan en el país se verán alcanzados por la medida.

Esto implica que 7 de cada 10 modelos -la gran mayoría, importados-, se encarecerán considerablemente, con lo cual se espera un derrumbe cercano al 50% en el nivel de ventas de estas unidades.

El deseo oficial y la realidad

Pese al objetivo oficial de darle una mayor fluidez a las importaciones vinculadas con los procesos de industrialización, los expertos destacan que cualquier muestra de "buena voluntad" por parte de los funcionarios dependerá pura y exclusivamente de la evolución de la "caja verde", la cual no luce muy holgada de cara a los próximos meses.

Entre el abanico de dificultades que deberá enfrentar Kicillof en su intento por soltarle un poco la soga al ingreso de insumos y maquinarias, figuran:

1- La necesidad de apalancarse con crédito externo. Para el economista Gabriel Caamaño Gómez, del Estudio Ledesma, "sólo si el Gobierno tiene éxito en gestionar algún crédito internacional, que libere dólares para pagar vencimientos de deuda, se podrá pensar en más holgura para flexibilizar importaciones".

2- La "flaqueza" de la soja. Para marzo próximo -cuando salga a la venta la cosecha argentina-, el precio futuro de la soja hoy se ubica en los u$s480 la tonelada, un valor bueno en términos históricos, pero alejado de los récords que necesita la Argentina.

3- La "factura" energética. Según Daniel Montamat, ex secretario de Energía, si el Gobierno mantiene las metas de crecimiento para el año próximo, "las importaciones pasarán de los u$s13.000 millones de este año a unos u$s15.000 millones para 2014".

4- Menos reservas. Las arcas del BCRA ya acumulan una baja de u$s12.000 millones. Y desde Federico Muñoz & Asociados prevén un panorama aun más duro para el año próximo, con reservas que se moverían entre los u$s21.000 y u$s25.000 millones, una cifra que complicaría un plan de "flexibilización" de importaciones.

5- Un tipo de cambio menos favorable para importar. De cara al año próximo, el Gobierno intentará que la tasa de devaluación corra por encima de la de la inflación, "lo que se traducirá en un menor incentivo a adquirir bienes en el exterior", sostuvo Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica.

Esto, además, iría en la dirección contraria, paradójicamente, a lo que festejaba Kicillof a comienzos de 2013: tener un tipo de cambio "conveniente" para importar insumos y bienes de capital.

Así las cosas, la era "post Moreno" estará marca a fuego, no tanto por el "voluntarismo" político, sino por la intensidad que tenga la lluvia de dólares que caiga sobre la plaza local. Industriales e importadores, por las dudas, ya cruzan los dedos.

Fuente: I-Profesional