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El ejemplo de Cooperativa de Trabajo Artes Gráficas El Sol

Nuestra actividad es la industria gráfica, estamos en el rubro de imprenta y encuadernación (folletería comercial, volantes, dípticos, trípticos, desplegables doble ventana, posters, afiches, revistas, carpetas, libros, manuales). Comercializamos con empresas privadas, organismos del estado y licitaciones varias, con una facturación anual que supera el punto de equilibrio y nos permite mejorar la calidad de vida”.

Así arranca la charla con Eduardo Olivera, asociado de la Cooperativa de Trabajo Artes Gráficas El Sol Ltda., quien pertenece al grupo de los que en 2002 se tuvieron que poner al frente de la empresa Gráfica Valero, cuando el empresario, después de varios desequilibrios financieros y concursos de acreedores encima, fruto de un endeudamiento irracional, decidió cerrarla sin previo aviso. El panorama era previsible por cuanto adeudaba cerca de cuatro meses de salarios a abril de 2002 y desde el sector de administración habían advertido el retiro de documentación y algunos equipos de computación.

El apoyo del Sindicato Gráfico Bonaerense y del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) para el sostenimiento de las acciones legales y de la actividad productiva

Al recibir del Inaes la matrícula de la cooperativa en julio de 2002, pudieron alquilar por sí mismos el local de 1200 metros cuadrados donde funciona al día de hoy Artes Gráficas El Sol. Ese mismo contrato les permitió avanzar con los proveedores de papel y tintas, insumos básicos de la actividad.

“Nos presentamos ante las autoridades judiciales para evaluar la situación legal de la empresa y trasmitirle al juez la nueva personería. En agosto de ese año Valero se presentó en bancarrota, (por eso) el juez que entendía la causa facilitó la intervención de la cooperativa en el proceso de la quiebra, elaborando un inventario físico, habilitando el acceso a la administración de la gráfica”, rememora con satisfacción Olivera, destacando que fueron 26 los trabajadores que se organizaron para recuperar la empresa, que incluyó guardias permanentes al principio para que el empresario no retirara la maquinaria de la fábrica.

 

PUESTA EN MARCHA. La maquinaria tenía un grado de deterioro importante por la falta de mantenimiento, situación repetida en no pocas empresas recuperadas. Para obtener recursos decidieron vender todo el material en desuso que había en la fábrica. Al completar la impresión de dos trabajos importantes, esto constituyó el capital de trabajo inicial, que debieron documentar en el proyecto de viabilidad que les exigió el juez interviniente. Nuevamente, fue decisivo el rol de la Federación Gráfica Bonaerense en este punto.

En este punto Olivera traza una similitud entre la especulación de los primeros meses de 2014 en cuanto a los precios de los insumos y los inicios de la cooperativa. Pone de relieve el acompañamiento por parte de otras cooperativas que recuperaron empresas, fundamental en la primera etapa en lo que respecta a lo institucional, lo cual puso los cimientos para la conformación del entramado productivo económico que devino en la Red Gráfica, un grupo asociativo de cooperativas gráficas cuyas capacidades operativas brindan respuesta en absolutamente todos los eslabones de producción en la industria gráfica.

“En todo este proceso nosotros creemos que el Estado puede apoyar al cooperativismo de trabajo en general con el apoyo de cupos de compra y la cesión de créditos blandos para tecnología. Nosotros sabemos ser competitivos en el mercado, demostramos en todos estos años que hemos sabido manejarnos. Con mejor tecnología - pedimos créditos, no subsidios en ese sentido- vamos a mejorar los costos de producción”, finaliza Olivera al ser requerido acerca de qué rol debería jugar el estado para con el cooperativismo de trabajo.

 

* Cooperativa Diarios y Periódicos Regionales Argentinos Dypra Ltda.