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Una reformulación más amplia

Desde sus primeras líneas, la nueva declaración de principios integra sin rodeos a los medios gráficos entre la posibilidad que la ciudadanía tiene para ejercer su derecho a comunicar. “Medios audiovisuales y gráficos siempre coincidimos en la necesidad de un sistema de medios que respete los estándares internacionales, regulado y fomentado por el Estado para dar con una comunicación diversa y democrática, integrando o no todos los 21 puntos. Nuestra participación activa en el nuevo documento y en la Coalición es importantísima porque así finalmente se logra pelear por una comunicación plural en todas las plataformas como dice el primer de los puntos de la plataforma”, planteó el presidente de la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (Arecia), Nahuel Lag.

 

En su primer punto, el flamante documento plantea que el derecho humano a comunicar comprende “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea en forma oral, escrita, impresa o artística o por cualquier otro procedimiento”. En su cuarto punto, exige al Estado que proponga políticas públicas dirigidas a la “sostenibilidad” de las organizaciones “que vinculen producción de contenidos con pantallas, antenas y medios gráficos”. El apartado concluye abogando por el sostén de políticas de fomento a la industria gráfica de revistas culturales.

 

“Si la comunicación es un derecho y hay que democratizarla, hay que democratizarla toda, en todos los ámbitos. No podemos combatir la concentración en radio y televisión, mientras dejamos que en gráfica rija la ley de la selva”, fundamentó Daniel Badenes, vicepresidente del colectivo de publicaciones y referente de la red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo (REDCom). Las revistas culturales son una suerte de hermanas gráficas de las radios y televisoras comunitarias en cuanto a la concepción del concepto de comunicación que manejan: “Por esencia, por como comprenden la comunicación, las revistas culturales, las radios y las televisoras comunitarias, son federales, están cerca de sus lectores, oyentes, televidentes, de una manera que las empresas comerciales no pueden hacerlo”, apunta Lag.

 

Fuente: Página/12